Irrepetible (y nunca mejor dicho) actuación de Rocío Durcal junto a Joaquín Sabina, el autor de este bellísimo tema "Y nos dieron las diez". Ya habá triunfado Sabina con esta canción de corte ranchero, en solitario, pero en esta ocasión tuvo el privilegio de hacer un dúo con Rocío, la cantante española que triunfó en toda América cantando canciones rancheras. Una joya para ver muchas veces. "Fue en un pueblo con mar una noche despues de un concierto; tú reinabas detrás de la barra del único bar que vimos abierto -”Cántame una canción al oido y te pongo un cubata”- -”Con una condición: que me dejes abierto el balcón de tus ojos de gata”- loco por conocer los secretos de su dormitorio esa noche canté al piano del amanecer todo mi repertorio. Los clientes del bar uno a uno se fueron marchando, tú saliste a cerrar, yo me dije: “Cuidado, chaval, te estas enamorando”, luego todo pasó de repente, su dedo en mi espalda dibujo un corazón y mi mano le correspondió debajo de tu falda; caminito al hostal nos besamos en cada farola, era un pueblo con mar, yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola… Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres y desnudos al amanecer nos encontró la luna. Nos dijimos adios, ojalá que volvamos a vernos el verano acabó el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno, y a tu pueblo el azar otra vez el verano siguiente me llevó, y al final del concierto me puse a buscar tu cara entre la gente, y no halle quien de ti me dijera ni media palabra, parecia como si me quisiera gastar el destino una broma macabra. No había nadie detrás de la barra del otro verano. Y en lugar de tu bar me encontré una sucursal del Banco Hispano Americano, tu memoria vengué a pedradas contra los cristales, -”Se que no lo soñé”- protestaba mientras me esposaban los municipales en mi declaración alegué que llevaba tres copas y empecé esta canción en el cuarto donde aquella vez te quitaba la ropa Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres y desnudos al amanecer nos encontró la luna."
Manolo Otero apareció en el panorama musical español con esta canción, "Todo el tiempo del mundo", versión de la canción francesa "Soleil". Procedía del mundillo de los anuncios televisivos, y su voz grave y sugerente, a la vez que escasa, aconsejó interpretar recitados, más que melodías. Tuvo un éxito más que notable con esta canción y con otras del mismo corte, pero no duró mucho, y el ex marido de María José Cantudo emigró a América donde cosechó un relativo éxito. "Hoy tengo tiempo, tengo todo el tiempo del mundo, para pensar en nosotros, para pensar en ti … y en mi, y en todas las pequeñas cosas que nos rodeaban y que entonces no comprendí. Y es que aún te quiero, si … te quiero … te quiero ! Y pienso en aquellas mañanas y siento aún el calor de nuestros cuerpos, que entre las sábanas formaban una cárcel maravillosa de la que nos resistíamos a huir. Recuerdo nuestro lenguaje hecho de caricias y susurros. Como te echo de menos y cuanto te quiero … Si Recuerdas? … Si. Pero aquello acabó, como acaba todo, casi sin querer, igual que el río se pierde en el mar. No, no … no fue culpa tuya ni mía, pero con nuestro orgullo perdimos mil cosas bellas. Hoy tengo tiempo, tengo todo el tiempo del mundo, y cuanto más pienso, más te añoro y más te deseo… Y es que aún te quiero … TE QUIERO … TE QUIERO ! Si Pero donde estás ?"
Alberto Bourbon fue un compositor y cantante español de origen francés que tuvo una fugaz trayectoria en la música española. Escribió temas de magnífica inspiración que cantó con su voz grave y personal, con una calidad muy por encima de los cantautores de la época. Fueron suyos los temas que Rocío Jurado interpretó cuando dio el paso de la canción española al pop, y siguió componiendo para ella y para otros cantantes. Entre las pocas, pero magníficas, canciones que él mismo interpretó, sobresalen esta "Antes de ti no hubo antes", "La niña de mi barrio", "Un día más" o la excepcional "Mujer, no te vayas así". "Antes de ti no hubo antes, todas mis anantes quedaron atras Después de ti no habrá nada que llegue y añada en amor algo más. Después de ti no habrá nada que llegue y añada en amor algo más. Si tú te vas, mujer, voy a envejecer, cansado y solitario de mi diario veré caer un calendario lleno de ayer será un calvario mi anochecer. Y si tú te vas, mujer, qué puede hacer, si con tu despedida se queda mi vida perdida y prendida en un alfiler. Que antes de tí no hubo antes, todas mis amantes quedaron atrás Después de tí no habrá nada que llegue y añada en amor algo más. Después de tí no habrá nada que llegue y añada en amor algo más."