viernes

MARINERO DE LUCES


"Era mi vida él" y "Marinero de luces" son las dos canciones que interpreta Isabel Pantoja en este video. Esta última canción, que dio título al álbum que lanzó definitivamente a la fama a Isabel, es un bello tema que José Luis Perales escribió en memoria de Francisco Rivera, "Paquirri", muerto en Pozoblanco cuando toreaba un difícil astado. En el gran éxito del disco influyó, naturalmente, la magnífica voz de la cantante, pero también, y hay que decirlo, el morbo que despertó en la gente la vuelta a los escenarios de la llamada "viuda de España".
ERA MI VIDA ÉL
"Que nadie piense en mí, soy diferente hoy,
aquel que me llenó la vida ya no vive aquí.
La voz que me cantó al oído ya se marchitó
y el sol de su mirada ya se fué.
Que nadie piense en mí que nada cambiará.
Volver a comenzar es imposible.
Se me apagó la voz aquella tarde y no me queda nada que decir.
Tan sólo recordar que un día fui volcán entre sus brazos,
que me llenó de amor y puso mil caricias en mis manos.
Pero todo acabó, ya todo terminó y quedan mil heridas en el alma.
Era mi vida él, mi primavera él y mi mañana,
mi cielo siempre azul, mi corazón, mi gozo y mi palabra.
Y un día se marchó y todo terminó y me dejó esperando en la ventana.
Que nadie piense en mí, soy diferente hoy,
aquel que compartió mis sueños ya no vive aquí.
Crecieron alas en su alma y se echó a volar
y nunca más ha vuelto por aquí.
Que nadie me repita la palabra amor volver a ser feilz es imposible,
murieron tantas cosas esa tarde que no me queda nada por vivir."

MARINERO DE LUCES
"Ese barco velero cargado de sueños, Cruzo la bahía
Me dejo aquella tarde agitando el pañuelo Sentada en la orilla
Marinero de luces, con alma de fuego y espalda morena
Se quedo tu velero perdido en los mares Varado en la arena.
Olvidaste que yo gaviota de luna Te estaba esperando,
Y te fuiste meciendo en olas de plata.
Cantando, cantando Te embrujo aquella tarde El olor de azahar.
Ese barco velero cargado de sueños cruzo la bahía.
Ese barco velero cargado de sueños cruzo la bahía
Me dejo tu mirada de fuego encendido Clavada el la mía
Marinero de luces de sol y de sombra, de mar y de olivo
Se quedo tu silencio de rojo y arena Clavado en el mío."